¿Qué procesos sigue un vehículo 0 km en el Perú antes de llegar a tus manos? Conoce el recorrido desde el puerto de Chancay hasta la entrega al client

Para la mayoría de compradores, la historia de un auto nuevo empieza en el concesionario: luces encendidas, carrocería impecable y el ritual simbólico de recibir las llaves. Sin embargo, la realidad es que esa escena representa el final de un recorrido técnico y logístico complejo que puede extenderse por semanas. Detrás del concepto “cero kilómetros” existe una cadena de transporte, almacenamiento, inspección y acondicionamiento que asegura que el vehículo llegue en condiciones óptimas al usuario final.

Comprender ese proceso permite dimensionar el rol que cumplen fabricantes, operadores portuarios, transportistas y técnicos especializados en la industria automotriz peruana. En el caso de las operaciones vinculadas a Omoda & Jaecoo, este circuito integra trabajo coordinado entre la marca y socios logísticos estratégicos que intervienen en distintas etapas.

De Shanghái al megapuerto de Chancay

El recorrido de un vehículo comienza mucho antes de que el cliente pueda verlo. Tras salir de fábrica, las unidades se embarcan en buques especializados para transporte automotriz, que parten desde Shanghái y están diseñados para movilizar miles de vehículos simultáneamente, reduciendo costos y tiempos frente al envío en contenedores. La ruta de estos buques se mantiene: navegan primero hacia México y luego continúan hacia otros puertos del Pacífico.

De acuerdo con Jhonathan Cornejo, jefe comercial y marketing de Cosco Shipping, estos buques son conocidos mundialmente como buques Ro-Ro (Roll-on/Roll-off) y tiene la capacidad para transportar entre 5.000 y 7.000 vehículos. “Estos buques cuentan con varias plantas y esto permite aprovechar toda la superficie del buque, que puede medir más de 300 metros de eslora (largo)”. En ese sentido, los autos se estacionan uno al costado del otro y se sujetan con arneses para evitar que se golpeen.

El transporte Ro-Ro ofrece ventajas frente al envío en contenedores, principalmente por razones de tiempo y seguridad. “Al viajar en el interior del buque, los vehículos están mejor protegidos del contacto con el agua salada. Además, el proceso de desembarque es más rápido, ya que basta con que los operadores suban a las unidades y las retiren conduciendo. En cambio, cuando se trasladan en contenedores, el retiro de las sujeciones y la manipulación de la carga prolongan la operación”, menciona.

Del puerto al camión cigueña

Una vez que los vehículos tocan suelo peruano en el megapuerto de Chancay, se activa un protocolo inmediato de inspecciones. Aquí no solo son revisados por el operador portuario Cosco Shippings Ports, sino por el operador logístico integral, que en este caso es Kar Logistics. Mariano Ascensios, jefe de operaciones de esta compañía, junto a su personal especializado, revisan que no existan daños derivados del transporte y que la trazabilidad del producto se mantenga intacta.

Después de ello, los vehículos suben a la cigüeña para ser llevados al centro logístico de Kar Logistics en Lurín, donde cuenta con un patio abierto de almacenamiento de 60.000 metros y un espacio para albergar más de 2.300 vehículos.

En el patio de almacenamiento se estacionan varios tipos de vehículos de marcas diferentes. (Foto: Diego Barrio de Mendoza)

Con el término cigüeña se hace referencia a un tipo de camión con plataformas acondicionadas para transportar varios vehículos de manera simultánea, lo que optimiza tiempos y reduce la manipulación de las unidades. Su capacidad puede alcanzar hasta 10 autos, aunque esto depende del tamaño de los modelos trasladados. Por ejemplo, es posible transportar cinco Omoda C5 por nivel, mientras que en el caso de vehículos más grandes, como el Jaecoo J5 o el Omoda C7, la cifra puede reducirse a cuatro. En todos los casos, la capacidad final está determinada por el largo de cada unidad.

Al llegar a los patios de almacenamiento, comienza la fase operativa más visible. Asencios detalla que el ingreso incluye una verificación física contra la documentación oficial, además de la identificación del vehículo mediante su número VIN y el registro digital en sistemas de control. “Este procedimiento garantiza que cada unidad pueda ser localizada y monitoreada en tiempo real durante su permanencia en el almacén”, explica.

Antes de ingresar, el vehículo es pesado y revisado con un checklist. (Foto: Diego Barrio de Mendoza)

El proceso incluye además obligaciones regulatorias como el pesaje y la transmisión de información a las autoridades correspondientes. Se trata de una etapa que combina logística con cumplimiento normativo y que resulta clave para la trazabilidad del producto dentro del país.

Almacenamiento y conservación

Una idea común entre compradores es que el vehículo pasa directamente del puerto al concesionario. En la práctica, muchas unidades permanecen en patios logísticos hasta su asignación comercial. Este período puede extenderse varias semanas o incluso meses, dependiendo de la planificación de ventas y distribución.

Los vehículos pueden estar hasta 3 meses en el almacén, por lo que reciben mantenimientos mensuales. (Foto: Diego Barrio de Mendoza)

Durante ese tiempo, los autos no permanecen inmóviles sin supervisión. De acuerdo con Ascensios, existen protocolos de conservación diseñados para preservar sus condiciones operativas. Se realizan encendidos periódicos del motor, revisiones de presión en neumáticos, comprobaciones básicas de sistemas eléctricos y limpieza programada. Estas acciones buscan evitar degradación de componentes y garantizar que el vehículo mantenga estándares funcionales antes de su preparación final.

Según Jorge Flores, gerente de logística y posventa de Omoda & Jaecoo, estas rutinas son esenciales para asegurar que la experiencia del cliente sea consistente con lo que se espera de un producto recién salido de fábrica. “El objetivo no es solo conservar la unidad, sino anticipar posibles observaciones antes de su entrega”, sostuvo.

El alistamiento previo a la entrega

Cuando un vehículo es vendido o destinado a exhibición, inicia una fase decisiva conocida como alistamiento o preparación. Aquí el enfoque cambia de conservación a presentación y verificación integral.

El proceso comienza con un lavado técnico especializado que elimina residuos acumulados durante el transporte, ceras protectoras y elementos plásticos instalados para evitar daños en la travesía. A diferencia de un lavado convencional, esta intervención busca acondicionar la unidad para inspecciones detalladas posteriores.

Un Jaecoo tras su proceso de lavado en Kar Logistics. (Foto: Diego Barrio de Mendoza)

Después, se realiza el equipamiento adicional solicitado por el cliente o requerido por el mercado local, como instalación de láminas de seguridad o accesorios específicos. Este paso se efectúa antes de la inspección final porque puede implicar intervenciones técnicas que deben ser verificadas.

La inspección PDI: última validación técnica

El punto crítico del proceso es la Pre Delivery Inspection (PDI). Se trata de una revisión integral en la que técnicos especializados verifican el funcionamiento general del vehículo antes de su despacho.

En esta etapa se revisan niveles de fluidos, sistemas electrónicos, sensores y componentes mecánicos. También se desactiva el llamado “modo transporte”, configuración que limita ciertas funciones del vehículo para preservar energía durante su traslado internacional. Activar completamente los sistemas permite comprobar que todo opere según especificaciones.

Si se detectan observaciones menores, se corrigen en el mismo centro logístico. En casos más complejos, la unidad puede ser sometida a evaluación adicional en coordinación con el fabricante. Solo tras superar estas revisiones el vehículo queda listo para su traslado final.

Despacho y entrega

Superada la PDI, las unidades se trasladan al área de despacho donde se programan rutas hacia concesionarios. Nuevamente entran en juego las cigüeñas y la planificación logística para optimizar transporte y tiempos de entrega.

De acuerdo con Flores, en el concesionario, el vehículo aún pasa por un último protocolo de revisión y presentación antes del contacto con el cliente. “Este momento, que marca el cierre del proceso industrial y logístico, suele incluir explicación de funciones, verificación estética y firma de conformidad”, añade.

Un concepto distinto de “cero kilómetros”

Todo este recorrido plantea una reflexión sobre el concepto de vehículo nuevo. Aunque la unidad haya sido trasladada y manipulada logísticamente, el término “cero kilómetros” se refiere al uso por parte del cliente y no a la inexistencia de desplazamientos previos. Cada movimiento anterior forma parte de un circuito controlado que busca preservar calidad y seguridad.

Más allá de lo visible en la vitrina, el viaje de un vehículo nuevo en Perú involucra una red de especialistas y procesos coordinados. Desde la logística marítima hasta la inspección técnica final, cada etapa responde a estándares diseñados para garantizar que el producto llegue en condiciones óptimas. En esta ocasión, estamos ante los estándares definidos por Omoda & Jaecoo.

Teniendo en cuenta lo anterior, la próxima vez que enciendas tu vehículo cero kilómetros sabrás que, si llega con algunos kilómetros registrados en el odómetro, estos responden al transporte y a las múltiples pruebas e inspecciones realizadas durante su preparación antes de la entrega.