La reciente interrupción temporal del suministro de gas natural vehicular en Lima y Callao ha generado preocupación entre miles de conductores que dependen de este combustible para movilizarse. Ante la escasez y las largas filas en los grifos, algunos usuarios han planteado una duda recurrente: si un vehículo convertido a GNV puede utilizar GLP como alternativa temporal.
Según especialistas en energía y sistemas de combustión, la respuesta es clara. Un vehículo adaptado para funcionar con gas natural vehicular no debe ser abastecido con gas licuado de petróleo, ya que ambos sistemas son técnicamente distintos desde su diseño.
El ingeniero Gaetano Manfredi, consultor en energía de gas natural y GLP, explica que las diferencias comienzan en la forma en que se almacenan ambos combustibles. El GNV se guarda en cilindros especiales en estado gaseoso y a presiones muy elevadas, cercanas a los 200 bar. En cambio, el GLP se almacena en estado líquido y a presiones considerablemente menores.
Estas diferencias hacen que los sistemas no sean compatibles entre sí. Para cargar GLP en un vehículo preparado para GNV sería necesario instalar adaptadores no autorizados, una práctica considerada ilegal y peligrosa.
El problema principal radica en el comportamiento físico del GLP dentro de un cilindro diseñado para gas natural. Al ser un líquido incomprimible, podría generar una presión interna excesiva si el tanque se llena completamente. Esto podría deformar el cilindro o afectar las válvulas de seguridad del sistema.
A ello se suma otro factor de riesgo relacionado con la seguridad. Mientras el gas natural es más liviano que el aire y tiende a disiparse hacia arriba en caso de fuga, el GLP es más pesado y puede acumularse cerca del suelo. En determinadas condiciones, una chispa podría provocar una deflagración o incluso una explosión.
La situación actual se originó tras un incidente en un ducto de líquidos de gas en Cusco, lo que obligó a suspender temporalmente el transporte del combustible y llevó al Gobierno a declarar en emergencia el suministro de gas natural para priorizar servicios esenciales.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan a los conductores evitar cualquier modificación improvisada en sus vehículos y esperar la normalización del suministro. En materia de combustibles alternativos, recuerdan que cada sistema debe instalarse y operarse bajo especificaciones técnicas y en talleres autorizados para garantizar la seguridad del vehículo y de sus ocupantes.
En un contexto donde el uso de combustibles alternativos continúa creciendo en el país, comprender las diferencias entre GNV y GLP resulta clave para evitar prácticas que podrían comprometer la seguridad y el correcto funcionamiento de los vehículos.