La electromovilidad suele asociarse con marcas contemporáneas como Tesla o gigantes chinos como BYD. Sin embargo, el interés por los autos eléctricos no es un fenómeno reciente. A finales de los años setenta, General Motors ya exploraba esta tecnología a través de un proyecto experimental basado en el popular Chevrolet Chevette.
El resultado fue el Chevrolet Electrovette, un prototipo desarrollado por el departamento de ingeniería avanzada de la marca. Presentado hacia 1977, este vehículo reemplazaba el motor a combustión por un sistema eléctrico alimentado por baterías de plomo-ácido, una tecnología rudimentaria si se compara con las actuales baterías de ion-litio.
El proyecto surgió en un contexto particular para la industria automotriz. La crisis del petróleo de 1973 había obligado a los fabricantes a buscar alternativas más eficientes y a reconsiderar el futuro de los motores tradicionales. En ese escenario, el Chevette servía como una base ideal. Se trataba de un subcompacto económico y ligero que había sido introducido en Estados Unidos en 1975 y que posteriormente se convirtió en uno de los autos pequeños más vendidos del país.
El Electrovette fue concebido como un laboratorio rodante. El vehículo se configuró como un biplaza y utilizaba un chasis modificado con las baterías instaladas en la parte trasera. Aunque el sistema eléctrico permitía demostrar la viabilidad del concepto, las limitaciones tecnológicas de la época, principalmente el peso y la baja capacidad de las baterías, impidieron que el proyecto avanzara hacia la producción.
Por ello, el Electrovette nunca llegó a las calles ni a los concesionarios. Aun así, su desarrollo evidencia que la búsqueda de alternativas eléctricas lleva décadas en la agenda de los fabricantes.
Hoy, cuando la electrificación se ha convertido en uno de los ejes centrales de la industria automotriz, aquel experimento de General Motors recuerda que la idea de un auto eléctrico masivo empezó mucho antes de lo que muchos imaginan. Incluso antes de que nombres como Tesla o BYD dominaran la conversación global.