¿Adiós al Start-Stop? EE. UU. plantea eliminar el sistema que apaga el motor en los semáforos

El sistema Start-Stop podría tener los días contados en Estados Unidos. La administración del presidente Donald Trump anunció cambios regulatorios que eliminarían los incentivos para que los fabricantes incorporen esta tecnología en los autos nuevos, una decisión que podría modificar el equipamiento estándar de millones de vehículos.

Este sistema, presente en buena parte de los autos modernos, apaga automáticamente el motor cuando el vehículo se detiene en un semáforo o en el tráfico. Luego vuelve a encenderlo cuando el conductor suelta el freno o pisa el acelerador. El objetivo es simple: reducir el consumo de combustible y las emisiones cuando el vehículo permanece detenido.

La decisión parte de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), que dejará de otorgar créditos regulatorios a los fabricantes que equipen esta tecnología en sus modelos. Durante años, estos incentivos ayudaron a que el Start-Stop se volviera común en el mercado, ya que permitían a las marcas mejorar sus cifras de eficiencia energética en las pruebas oficiales.

Según el administrador de la EPA, Lee Zeldin, el sistema es uno de los elementos más criticados por los conductores. Desde el gobierno estadounidense incluso lo han calificado como una función “casi universalmente odiada”, argumentando que genera incomodidad al apagar el motor constantemente en cada semáforo.

Para la administración Trump, el beneficio ambiental del sistema sería menor de lo que se pensaba. El gobierno sostiene que el impacto real en emisiones es limitado y que la tecnología se promovió principalmente para cumplir con normativas climáticas impulsadas en administraciones anteriores.

Sin embargo, expertos y organizaciones ambientales advierten que retirar estos incentivos podría aumentar el consumo de combustible y dificultar los objetivos de reducción de emisiones en el transporte. Estudios citados por la industria indican que el sistema puede mejorar la eficiencia entre aproximadamente 3% y 10% en condiciones de conducción urbana, donde los vehículos pasan más tiempo detenidos.

En la práctica, el Start-Stop nunca fue obligatorio en Estados Unidos. Muchos vehículos ya permiten desactivarlo con un botón en el tablero, aunque en la mayoría vuelve a activarse automáticamente al encender el auto.

Si la política se consolida, los fabricantes podrían dejar de incluir esta función como equipamiento estándar en futuros modelos. Para los conductores significaría menos interrupciones al detenerse en el tráfico, aunque posiblemente también un ligero aumento en el consumo de combustible en entornos urbanos.

En un mercado automotriz que avanza hacia la electrificación, el debate sobre el Start-Stop muestra cómo incluso pequeñas tecnologías de eficiencia pueden convertirse en un tema político. Y ahora, en Estados Unidos, su permanencia está más en duda que nunca.