Jeep realizó una nueva edición de Jeep Trails, el encuentro que reunió a más de 150 conductores y alrededor de 50 camionetas de la marca para recorrer una ruta guiada en las dunas de Sarapampa, al sur de Lima. La actividad combinó manejo fuera de pista, convivencia entre usuarios y una muestra del enfoque que la firma busca reforzar en el mercado peruano.
“Hoy día tenemos reunido gran parte de lo que queremos proponer. Jeep se basa en dos pilares: comunidad y todo terreno”, explicó Sebastián Briceño, gerente de negocio Autos Stellantis en Divemotor. “Para nosotros es importante estar cerca de la aventura, pero no solo decirlo, sino traer a nuestros clientes para que la vivan y la sientan”.
Jeep Trails forma parte de una visión más amplia de reposicionamiento local. La idea es conectar nuevamente con su esencia: libertad, aventura y capacidad real fuera del camino.
“Cuando asumí esta posición, lo que buscaba era volver a nuestras raíces”, señaló Briceño. “Jeep no es solo un vehículo. Jeep siempre fue una comunidad que creció alrededor de una forma de vivir”.
Ese concepto se vio reflejado en Sarapampa, donde conductores de Wrangler, Compass, Renegade, Grand Cherokee y otros modelos compartieron ruta, experiencias y conocimientos en un ambiente familiar.
La convocatoria sorprendió incluso a la propia organización. “Hicimos una invitación simple y hemos tenido más de 150 personas con nosotros. Para mí es un orgullo haber podido convocar a esta comunidad”, comentó.
Uno de los aspectos más llamativos del evento fue la presencia de vehículos 4x2, algo poco habitual en actividades asociadas al off-road. Sin embargo, para la marca esto responde a una evolución natural del usuario peruano.
“El 4x4 es un nivel dentro de la camioneta, pero con las versiones 4x2 también queremos proponer experiencias y rutas para que el cliente sienta que un Jeep 4x2 tiene mucha destreza”, explicó Briceño.

La decisión también abre la puerta a una comunidad más amplia. En lugar de limitar el acceso a propietarios de versiones extremas, Jeep busca integrar a usuarios que utilizan sus vehículos en ciudad, viajes y escapadas de fin de semana.
En un mercado donde los SUV dominan las ventas, esa amplitud puede convertirse en una ventaja competitiva. De hecho, si bien las mayoría de motorizaciones 4x2 son menos potentes en Jeep, sus modelos tienen ángulos todoterreno apropiados.
En Estados Unidos, Jeep está históricamente ligada al rock crawling, disciplina enfocada en superar rutas rocosas y obstáculos técnicos extremos. En Perú, el escenario es distinto.
Aquí, la marca apunta al fenómeno overland, una tendencia que combina aventura, exploración y viajes largos autosuficientes.
“El overlanding es poder vivir con la camioneta y llegar a terrenos donde nadie ha llegado. Para nosotros ese valor es parte central de la marca”, sostuvo Briceño.
No es casualidad. El territorio peruano ofrece una variedad geográfica ideal para ello: costa desértica, sierra, rutas de altura, selva y caminos rurales donde la experiencia importa tanto como el destino. “Siempre comentamos que vivimos en el mejor país para tener un Jeep”, agregó.
Para garantizar una experiencia segura y auténtica, Jeep sumó como embajador a Gian Franco Zanovini, especialista en manejo off-road y expediciones.
“Hemos traído un nuevo embajador con muchísima experiencia en overlanding, todo terreno y curaduría de rutas”, indicó Briceño. “Buscamos actividades que muestren las destrezas de la camioneta en su hábitat natural”.

La elección de Sarapampa respondió precisamente a ello. Las dunas permiten explorar capacidades de tracción, control y desempeño sin exigir un nivel extremo de preparación.
Además, la jornada incluyó asistencia técnica, recomendaciones de manejo y acompañamiento permanente, un factor clave para usuarios que recién se inician en este tipo de rutas.
Aunque la gama actual es diversa, Jeep mantiene modelos considerados emblemas globales. “Nuestros íconos americanos son Wrangler, Gladiator y Grand Cherokee”, recordó Briceño.
El Wrangler sigue siendo el estandarte de la marca y uno de los vehículos más reconocibles del mundo. La Gladiator, por su parte, representa la mezcla entre pickup y espíritu todoterreno. Y la Grand Cherokee continúa como referente de lujo y capacidad.

“Este año vamos a lanzar una Gladiator y también volveremos a traer Grand Cherokee. Es algo que nos entusiasma mucho”, adelantó.
En el evento también destacó la presencia de unidades clásicas y generaciones anteriores, una señal del arraigo que la marca mantiene entre usuarios locales.
El renacer de Jeep en Perú ocurre en un contexto desafiante. Las marcas chinas han ganado terreno con rapidez gracias a precios competitivos, mayor equipamiento y fuerte presencia en segmentos SUV.
Briceño, sin embargo, considera que ese fenómeno también ha sido positivo para la industria.
“Nos ha generado competencia y nos obliga a estar muy atentos a qué queremos proponer”, señaló. “Ese segmento emergente nos pone más creativos, más competitivos y nos hace volver a nuestras raíces”.
La respuesta de Jeep no parece orientarse a una guerra de precios, sino a reforzar su identidad y diferenciarse a través de experiencia de marca. “Uno tiene que saber qué hace, cómo lo hace y por qué lo hace bien. Ahí hay que enfocarse”, añadió.
Jeep también prepara una estrategia basada en educación y comunidad. Ese enfoque puede marcar distancia frente a marcas que centran su propuesta únicamente en producto. En Jeep, el vehículo sería apenas el punto de partida.
“Queremos generar academias, cursos de instrucción y espacios donde la gente se sienta cómoda con los vehículos”, explicó Briceño. “No solamente queremos proponer rutas, sino enseñar”.

El encuentro en las dunas dejó claro que Jeep no solo busca vender SUV o pickup, sino mantener viva una cultura automotriz ligada a la aventura. Y en tiempos donde muchas marcas compiten por precio, esa conexión con el usuario podría ser uno de sus principales argumentos más difíciles de imitar.