Mientras el mundo del diseño proyecta tendencias para 2026, con Pantone señalando el blanco como uno de los tonos predominantes, los registros de la industria automotriz muestran que esa preferencia ya se refleja en el mercado. De acuerdo con el análisis de ventas de Nissan en América Latina durante 2025, el blanco volvió a encabezar la elección de color entre los compradores, con una participación del 40,6%, seguido por el gris oscuro (19,1%) y el plata (13,2%).
Aunque el blanco retrocedió levemente frente al 41,6% del año previo, se mantiene como el tono dominante en un contexto en el que los colores neutros ganan terreno en la región. La composición del podio, blanco, gris oscuro y plata, no se modificó respecto de 2024, lo que evidencia una estabilidad en las preferencias. Según el Instituto del Color Pantone, el blanco se asocia con sensaciones de calma y claridad mental, factores que podrían influir en su permanencia como opción mayoritaria en un entorno cultural marcado por la búsqueda de funcionalidad y sobriedad.
En el caso de Perú, la tendencia adquiere particular relevancia. El blanco aumentó su participación de 25,7% en 2024 a 29,8% en 2025, posicionándose como el color más elegido por los compradores, mientras que el gris retrocedió de 28,6% a 25,3%. El plata, en tanto, continuó su crecimiento gradual al pasar de 18,3% a 19,4%. Este comportamiento sugiere una consolidación de las tonalidades neutras en el mercado local, donde criterios como practicidad, mantenimiento y valor de reventa suelen tener un peso significativo en la decisión de compra.
Más allá de su dimensión estética, el color cumple funciones técnicas relevantes en la fabricación de vehículos. La pintura protege la carrocería frente a la corrosión y el desgaste, además de contribuir a la identidad visual del producto. En las plantas de Nissan en Brasil y México, el proceso de pintado contempla un horneado cercano a los 20 minutos a 140 °C, etapa clave para garantizar la resistencia de las capas aplicadas.
El procedimiento incluye diversas fases: el pretratamiento o fosfatizado, orientado a limpiar y preparar la superficie metálica; la electrodepositación (E-Coat), que aplica una capa uniforme mediante procesos eléctricos; el primer, que facilita la adherencia del color; la base cromática, donde se define el tono final; y el barniz protector o clear coat, encargado de resguardar la pintura frente a rayaduras y radiación UV. Este recubrimiento suele ser transparente, salvo en vehículos rojos, que emplean un barniz con tintado específico.
En términos productivos, los colores se clasifican en metálicos y lisos. Los primeros incorporan partículas de aluminio que exigen ajustes en la programación de los robots aplicadores, mientras que los lisos, como el blanco, requieren precisión para lograr uniformidad en el acabado. Entre ellos, el blanco perlado destaca por su complejidad técnica, al integrar partículas de mica que generan efectos visuales variables según la luz.
El comportamiento por mercados revela matices relevantes. En México, el blanco sigue siendo predominante, aunque cae de 46,2% a 42,9%, mientras el gris oscuro gana terreno. Brasil presenta un escenario distinto, con el gris oscuro como líder con 34,9%, por delante del blanco estable en 30,4%. En Colombia, el gris amplía su ventaja y alcanza 39,2%, consolidándose como preferencia principal.
Ecuador muestra una recomposición en la parte alta del ranking, con el blanco aún en primer lugar pero con avances del plata y el gris oscuro hasta empatar en la segunda posición. Uruguay registra uno de los cambios más notorios, con retroceso del blanco y crecimiento del gris y el plata. Argentina mantiene al blanco al frente, aunque con un reparto más equilibrado entre tonos neutros, y en Chile el plata pasa a liderar tras un aumento significativo en su participación.
Dentro de este panorama regional, el desempeño del mercado peruano destaca por la recuperación del blanco y el desplazamiento del gris, alineándose con la tendencia latinoamericana pero con una dinámica propia en la redistribución de preferencias. En conjunto, los datos reflejan una inclinación sostenida hacia tonalidades neutras, donde factores prácticos, estéticos y culturales influyen en la elección del consumidor y evidencian el papel del color como variable tanto industrial como de mercado.