Chevrolet presentó las versiones electrificadas del Captiva, uno de sus SUV más populares en Latinoamérica. Con estas variantes, la firma americana amplía su catálogo de vehículos en el mercado de nuevas tecnologías, puesto que a finales de 2025 lanzó el Spark 100% eléctrico. De este modo, ahora también ingresa al mundo de los híbridos con un modelo que alcanza hasta 1.040 km de autonomía, según la marca.
Pero, aunque tanto la versión híbrida autorrecargable y enchufable como la 100% eléctrica llevan el nombre del popular Captiva, sus características son radicalmente diferentes.
No obstante, comparten el origen. Para nadie es un secreto que General Motors tiene una alianza con los grupos chinos SAIC Motors y Wuling, y que el Captiva XL (gasolinero) está basado en el modelo Baojun 530. Lo mismo sucede con el Captiva HEV y EV, ya que están basados en el Wuling Starlight S.
Con “estar basados” nos referimos a que utilizan la misma plataforma (base estructural), compartiendo chasis, motorización, diseño, entre otros elementos. En ese sentido, los Captiva electrificados emplean la plataforma Tianyu D, elaborada por la alianza.
El hecho de que esta plataforma sea utilizada en modelos de diferentes marcas puede restar singularidad al vehículo, pero permite reducir los costos de fabricación. En muchos casos, esto se traduce en precios más asequibles, tal como sucede con estos modelos firmados por el corbatín.
En términos de diseño exterior, los Captiva electrificados presentan una estética minimalista, eliminando las entradas de aire delanteras y ampliando las superficies de carrocería. Desde el lateral se aprecia que la carrocería luce trazos y pliegues armoniosos que evidencian mayor detalle en la elaboración del molde. Algo similar ocurre en la vista trasera, donde los faros alargados aportan modernidad, muy en línea con las tendencias actuales. Un detalle a considerar es que todas las luces son LED y cuentan con aros de aluminio bitono de 18″.
En un recorrido 360°, también se pueden contrastar las dimensiones frente al Captiva XL. Mide 4,74 m (+7 cm) de largo, 1,89 m (+6 cm) de ancho y 1,67 m (−7 cm) de alto. Es decir, es más largo y ancho, pero más bajo. Estas medidas contribuyen a una mayor estabilidad en curvas. Adicionalmente, durante la presentación, Juan Pablo Castro, gerente de Producto en Chevrolet, sostuvo que ambos modelos electrificados tienen una distancia entre ejes de 2,8 metros, lo que no solo aporta estabilidad a altas velocidades, sino que brinda mayor espacio en la cabina.

Respecto al despeje al suelo, los Captiva electrificados cuentan con 16 cm, frente a los 18 cm de la variante gasolinera. Este cambio también apunta a mejorar la estabilidad, la aerodinámica y, sobre todo, la eficiencia energética.
El Captiva PHEV es un modelo híbrido autorrecargable y enchufable. Combina un motor térmico de 1,5 litros aspirado con 104,6 hp y 125 Nm, y un motor eléctrico con 150 kW (201 hp) y 310 Nm, alcanzando una potencia y torque combinados de 201 hp y 310 Nm. Ambos están acoplados a una transmisión híbrida automática, con la que logra hasta 1.040 km de autonomía según el ciclo NEDC y hasta 1.130 km según el ciclo CLTC. Con estos datos, podría llegar hasta Piura o Arequipa saliendo desde Lima con un solo tanque de 53 litros y una recarga de la batería.
Para comprobar que este modelo logra estos números, Chevrolet realizó pruebas de autonomía. “Rodamos casi 20 autos cruzando fronteras y aquí en Perú acumulamos cerca de 300 mil kilómetros en pruebas. En algunos casos superamos los mil kilómetros y llegamos hasta casi 1.470 km con un tanque y la carga completa”, según Juan Alberto Yokens, gerente de Marketing del Clúster Pacífico de Chevrolet
El ejecutivo remarcó que estos resultados se obtuvieron en distintas condiciones geográficas y climáticas: “Probamos en alturas, a nivel del mar, en climas fríos y calientes. Son pruebas reales”.
Con esta configuración, la batería tiene una capacidad de 20,5 kWh, que le permite recorrer hasta 90 km en modo 100% eléctrico. Puede recargarse mediante un cargador tipo CCS2 y, de acuerdo con Castro, pasar del 30 al 80% en 35 minutos.
En cuanto a su funcionamiento, a bajas velocidades el motor eléctrico impulsa las ruedas. Cuando se requiere mayor potencia, el motor gasolinero puede asistir o trabajar en paralelo, y además recupera energía a través del frenado regenerativo, que cuenta con varios niveles de intensidad.
El Captiva EV es 100% eléctrico y utiliza un motor de imán permanente con 150 kW (201 hp) y 310 Nm, acoplado a una transmisión eléctrica automática con la que alcanza hasta 318 km de autonomía según el ciclo WLTP y hasta 415 km según el ciclo NEDC.

En esta versión, la batería tiene una capacidad de 60 kWh. También emplea cargador tipo CCS2 y admite una potencia máxima de carga DC de 120 kW, pudiendo cargarse del 30 al 80% en 40 minutos.
Del mismo modo, ofrece varios niveles de intensidad de frenado regenerativo que le permiten maximizar su eficiencia, especialmente en el tráfico urbano.
El interior de la nueva Captiva replica el minimalismo del exterior. El protagonismo recae en una pantalla multimedia táctil Full HD de 15,6”, una de las más grandes disponibles en su categoría, que centraliza la conectividad mediante Apple CarPlay y Android Auto. La atmósfera tecnológica se complementa con acabados soft touch, un clúster digital de 8,8” y un sunroof panorámico.

Un aspecto interesante a comentar es que para estas versiones, Chevrolet decidió eliminar la tercera fila de asientos para priorizar el espacio interior. Yokens sostuvo que la decisión responde a un análisis del comportamiento real de los usuarios y a las necesidades propias de la arquitectura electrificada.
“Privilegiamos el espacio. Captiva ha sido usualmente catalogado por su amplitud y en esta ocasión escogimos dos filas para priorizar el confort en la segunda fila y el espacio de carga”, explicó.

Según detalló, la incorporación de baterías en la base del vehículo obligó a replantear la distribución interior para no sacrificar habitabilidad. “Al meter una tercera fila sacrificábamos muchísimo el espacio de carga. Hicimos encuestas a consumidores, incluso usuarios de Uber, y lo que priorizaban era el confort de la segunda fila y la capacidad de carga”, añadió.
Pese a ello, la marca reconoce que el formato de tres filas sigue teniendo relevancia en la región y confirmó que continuará disponible en otras variantes. “No estamos perdiendo ese nicho, hoy mantenemos la Captiva a combustión con tres filas y en el futuro habrá una renovación”, indicó.

En materia de seguridad, ofrece seis airbags de serie y el sistema Chevrolet Intelligent Driving, impulsado por inteligencia artificial. Las nuevas Captiva EV y Captiva híbrida enchufable incorporan sensores inteligentes y algoritmos que analizan el entorno en tiempo real y construyen un modelo integral de predicción, toma de decisiones y planificación, permitiendo al vehículo anticiparse a riesgos y responder con precisión.

Finalmente, las asistencias avanzadas como control de velocidad crucero adaptativo, alerta de colisión frontal, frenado autónomo de emergencia, alerta de salida de carril con corrección activa de volante, asistente de arranque en pendiente (HHC), control de descenso en pendiente (HDC) y monitoreo de presión de neumáticos (TPMS), entre otros, buscan brindar una experiencia de manejo segura y confiable tanto en ciudad como en carretera.