China prohibirá las manijas retráctiles en los autos por riesgos en caso de accidente

China vuelve a mover el tablero de la industria automotriz global. El país asiático anunció una normativa que prohibirá el uso de manijas ocultas o retráctiles en las puertas de los autos comercializados en su mercado, una solución de diseño popular en vehículos eléctricos y modelos de enfoque tecnológico. La medida entrará en vigencia el 1 de enero de 2027 y obligará a los fabricantes a replantear uno de los rasgos más distintivos de la estética automotriz reciente.

La regulación, confirmada por el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) de China, establece que todos los vehículos deberán incorporar mecanismos de apertura mecánicos tanto en el interior como en el exterior. El objetivo es garantizar que las puertas puedan accionarse incluso si los sistemas eléctricos fallan, una situación crítica tras un siniestro.

Las manijas ocultas, integradas a la carrocería y activadas mediante sensores o pulsadores, fueron impulsadas por razones aerodinámicas y estéticas, con Tesla como referente inicial y seguidas por diversas marcas de vehículos eléctricos en China. Sin embargo, las autoridades detectaron problemas en su operación cotidiana y, sobre todo, dificultades para abrir las puertas después de accidentes cuando el suministro eléctrico queda inutilizado.

El debate no es nuevo. Investigaciones en Estados Unidos registraron reportes de usuarios que no lograron abrir las puertas de sus autos con sistemas eléctricos, mientras que un informe de Bloomberg documentó 140 incidentes en los que ocupantes quedaron atrapados debido a fallas en las manijas. Aunque algunos modelos incluyen mecanismos manuales de emergencia, estos no siempre resultan intuitivos en situaciones de estrés.

En China, el tema cobró mayor visibilidad tras un accidente fatal ocurrido en 2025 que puso en entredicho la facilidad para desbloquear puertas tras un impacto, acelerando el endurecimiento regulatorio en componentes considerados críticos para la seguridad.

Más allá de lo técnico, la decisión refleja una señal clara: la funcionalidad básica y la protección de los ocupantes pesan más que la estética. Dado el tamaño del mercado chino y su influencia sobre la industria global, no sería extraño que esta discusión se replique en otros países en los próximos años.