El gobierno checo va a probar con un límite de velocidad dinámico en una de sus autopistas principales, un experimento con el que quiere determinar la relación entre velocidad y accidentes de tráfico.
Prácticamente desde que tenemos uso de razón y carnet de conducir, en España el límite de velocidad ha estado en 120 km/h para el caso de autopistas y ciertas autovías. Algo que se hizo 'por nuestro bien' mientras otros países han implementado límites de hasta 130 e incluso 140 km/h durante décadas. Ahora República Checa va un paso más allá.
Y es que el gobierno checo ha iniciado un proyecto piloto en una de sus principales autopistas para ver si es compatible mantener su estándar de seguridad vial con dar algo más de manga ancha a sus conductores (los cuales, como bien sabemos, van a apurar hasta el límite y un poco más, pues ocurre hasta con los respetuosos ciudadanos japoneses). En un lugar concreto, podrán ir a 150 km/h.
La autopista D3, en la que se podrá ir a 150 km/h en buenas condiciones de visibilidad.Como proyecto piloto, se ha tomado un tramo concreto de la autopista D3, un recorrido de unos 47 km de longitud entre las localidades de Plana nad Lužnicí y Úsilný, cerca de České Budějovice (al norte del encantador pueblo de Cesky Krumlov que tuvimos la ocasión de visitar el pasado año). Normalmente, la velocidad en la que se viaja en las autopistas en la República Checa es a unos 130 km/h y en carreteras normales a unos 80/90 km/h - aunque es habitual encontrarse camioneros o paisanos con Skoda de cualquier época, desde un Favorit de la era anterior al Grupo Volkswagen a un Octavia recién salido del concesionario, rebasando esos límites creyéndose Jan Kopecky o Robert Kubica.
Se trata no de un test para ver si es seguro ir a 150 km/h sin más, sino de un sistema variable que se adapte a las condiciones de la carretera. Habrá unos carteles especiales que estarán conectados a un sistema que analizará las condiciones de la carretera en tiempo real, de modo que este límite de 150 km/h será variable y sólo activo en caso de condiciones óptimas para circular (es decir, si la climatología acompaña).
En condiciones de baja visibilidad, el límite se reducirá a 100 km/h.Como diría Jeremy Clarkson, la velocidad nunca ha matado a nadie (la deceleración repentina contra objetos sólidos sí). Bajo la vigilancia de las fuerzas de seguridad, la República Checa quiere probar si con estas condiciones variables es seguro aumentar la velocidad máxima en sus carreteras, sólo si lo permite la climatología o la visibilidad del terreno.
En este tramo de la autopista D3 se verán un total de 42 señales de tráfico variables que irán indicando la velocidad a la que se debe ir - si no señalizaran nada, significa que el límite es a 130 km/h y si se rebasa, evidentemente habrá sanciones económicas como es habitual. Autopistas que, por lo general, si cuentan con un buen mantenimiento y una velocidad límite acordes, al contrario que en otros casos que nos son más cercanos.
Este proyecto piloto tendrá una vigencia de seis meses, evaluándose después los resultados - sobre todo para ver si varía o no la tasa de accidentes. Un 'experimento' que resulta radicalmente distinto a los de la DGT, como el de quitar el aumento de 20 km/h para adelantar de años atrás, resultando en maniobras de adelantamiento más peligrosas al tener que recorrer muchos más metros en el carril contrario.
En función de cómo salga el experimento, ampliarán la idea al resto del país.«Un tramo seleccionado de la autopista D3 está equipado con señales de tráfico variables con este propósito, de modo que la velocidad pueda ajustarse según las condiciones en tiempo real. El funcionamiento de esta prueba nos mostrará cómo opera este sistema en la práctica y cómo puede llegar a afectar a la fluidez y la seguridad del tráfico en la autopista», declaró el ministro de transportes de la República Checa Martin Kupka.
Una vez terminen esos seis meses, el gobierno checo analizará los datos de tráfico, la tasa de accidentes y la experiencia de llevar a cabo la operación. En función de los resultados, estudiarán la posibilidad de ampliar esta iniciativa a más carreteras del país, en pleno centro de una Europa que precisamente busca reducir a toda costa los niveles de emisiones de CO2.